sábado, 9 de mayo de 2020

El misterio de Jack El Saltarín, el monstruo depravado

Entre los siglos XIX y XX un extraordinario ser conocido con el apodo de ‘Jack El Saltarín’ o ‘Jack Pie de Muelle’ (Spring Heeled Jack, según su nombre original) acechó Inglaterra y otras localidades de la colonia británica. 

Era descrito como un ser con una apariencia diabólica y espeluznante, que tenía forma humanoide, ojos rojos que parecían dos bolas de fuego y garras afiladas de acero en los extremos de los dedos de las manos.

Se decía que era delgado alto y algunas historias mencionaban que iba vestido con un casco, capa de color negro y una prenda blanca ajustada. En algunos informes se afirmaba que podía exhalar por la boca llamas blancas y azules.

Su característica más curiosa era que podía dar saltos más allá de las capacidades humanas, lo que le valió el apodo con el que era conocido y le permitía escapar con facilidad cuando era rodeado. Y otro hecho interesante es que al menos dos testigos afirmaron que podía hablar inglés con fluidez. 

Suceden los primeros avistamientos: 

El primer avistamiento documentado de Jack se produjo en 1837, cuando una noche un hombre iba de regreso a su casa tras culminar su jornada de trabajo. En el camino, vio como una extraña figura de aspecto demoníaco saltó con facilidad las cercas del cementerio. 

Meses después, una joven de nombre Mary Stevens, afirmó haber sido atacada por una figura misteriosa que saltó hacia ella desde un callejón en penumbras. El agresor la inmovilizó sujetándola fuertemente entre sus brazos y comenzó a rasgarle la ropa mientras la besaba y le tocaba el cuerpo con sus puntiagudas garras, que según el relato de la joven eran «heladas como las de una cadáver». La figura huyó velozmente cuando vecinos del lugar se acercaron a ayudar a la joven, después de escuchar sus gritos implorando auxilio.

En 1855, en Devonshire unas extrañas huellas aparecieron sobre la nieve después de una larga ventisca. Las pisadas no correspondían a ningún ser viviente conocido, pues eran demasiado grandes para ser de una persona y parecían ser una combinación entre la pisada de un hombre con un animal. Estaba por todas partes, incluso en las paredes y los tejados. Los habitantes de la zona estaban seguros de que eran pisadas de Jack el Saltarín. 

30 años después el monstruo reaparece: 

En 1885 Jack hizo acto de presencia en un puesto de vigilancia de la guardia de Aldershot, en al altas horas de la noche. Los soldados lo detenieron preguntándole su identidad, a lo que respondió diciendo que “Jack”, se dio media vuelta y se retiró pegando saltos. Los soldados dispararon a matar al ver que hizo caso omiso. Jack se detuvo un instante, se giró hacia ellos y exhaló llamas color azul intenso. Tras esto, siguió avanzando.

jack el saltarín


En 1877 sucede algo increíble, los habitantes de Lindsey rodearon a Jack. A pesar de sus esfuerzos, el misterioso ser logró escabullirse subiendo a los tejados pegando asombrosos saltos.

El último avistamiento conocido ocurrió en 1938, año en que Jane Alsop, una jovencita de 19 años, fue atacada en la entrada de su casa por una entidad desconocida que vestía ropas brillantes, una capa y tenía una luz sobresaliente en el pecho. Jack tomó a la joven del brazo y la soltó cuando su familia llegó a ayudarla tras escuchar sus gritos. Inmediatamente se marchó, no sin primero quemar el rostro de la chica exhalando un peculiar gas azulado. Los hermanos de la joven dijeron que −mientras se marchaba− la capa de Jack se había caído al suelo y que la propia sombra del monstruo la devolvió nuevamente a su espalda.

 ¿Qué te ha parecido esta curiosa historia documentada por la propia policía británica? Este enigmático ser es tan famoso por aquellas latitudes que incluso ha protagonizado varias obras de ficción y aparecido en videojuegos.

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