sábado, 23 de mayo de 2020

Los nahuales, personas capaces de convertirse en animales


De acuerdo a la creencia de numerosas culturas antiguas, al nacer todos tenemos como espíritu a un animal, que se encarga de protegernos y guiarnos a lo largo de nuestra vida. La conexión entre este espíritu y la persona a quien sirven se manifiesta de diversas maneras, siendo leve en la mayoría de la gente y manifestándose solo en los sueños.
Sin embargo, un número reducido de afortunados, tiene la dicha de tener una conexión o afinidad especial con ese animal protector. En la región de mesoamérica, por ejemplo, se dice que hay personas con la capacidad de convertirse en animales. A estas personas se les conoce con el nombre de nahuales.
Los nahuales, por lo general, son reconocidos como brujos o chamanes que practican la magia, la brujería y la hechicería. Profesan un gran respeto hacia la naturaleza y sus animales. A raíz de la conexión tan profunda que sienten con su espíritu animal, desarrollan capacidades propias de los animales, como la vista del águila, el olfato de un perro o el oído de un felino. 
Muchos de ellos utilizan sus habilidades y conocimientos para hacer el bien y ayudar a los demás, siendo especialmente reconocidos por su trabajo como curanderos.
En algunas locaciones de mesoamérica, los nahuales eran considerados los guardianes de poblados enteros. Pero la realidad es que no todos ellos son buenos ni usan sus poderes para hacer el bien. 
En culturas mesoamericanas como la maya, la azteca y la méxica el nahualismo era una tradición ampliamente difundida y practicada. Se dice que en el pasado los nahuales eran relativamente comunes y que a día de hoy todavía quedan algunos en México.
En las creencias religiosas aztecas, la leyenda cuenta que los nahuales solo podían transformarse en animales cuando al sol se ocultaba y que eran protegidos en la noche por Tezcatlipoca, el dios de la oscuridad y la providencia. La mayoría de ellos se transformaban en jaguares, águilas o coyotes.

Durante la época del virreinato, algunas narraciones coloniales hechas por cazadores españoles, contaban que animales asesinados durante la noche amanecían al día siguiente como cadáveres de hombres.
Los nahuales fueron perseguidos por la Santa Inquisición a lo largo de los años. Pese a eso, varios grupos de personas los protegieron, al estar seguros de su existencia y considerarlos merecedores de su confianza.
Como ves, los hombres lobos y los vampiros no serían los únicos seres humanos capaces de transformarse en animales. Tal parece que en el mundo hay más personas con dicha capacidad.

sábado, 9 de mayo de 2020

El misterio de Jack El Saltarín, el monstruo depravado

Entre los siglos XIX y XX un extraordinario ser conocido con el apodo de ‘Jack El Saltarín’ o ‘Jack Pie de Muelle’ (Spring Heeled Jack, según su nombre original) acechó Inglaterra y otras localidades de la colonia británica. 

Era descrito como un ser con una apariencia diabólica y espeluznante, que tenía forma humanoide, ojos rojos que parecían dos bolas de fuego y garras afiladas de acero en los extremos de los dedos de las manos.

Se decía que era delgado alto y algunas historias mencionaban que iba vestido con un casco, capa de color negro y una prenda blanca ajustada. En algunos informes se afirmaba que podía exhalar por la boca llamas blancas y azules.

Su característica más curiosa era que podía dar saltos más allá de las capacidades humanas, lo que le valió el apodo con el que era conocido y le permitía escapar con facilidad cuando era rodeado. Y otro hecho interesante es que al menos dos testigos afirmaron que podía hablar inglés con fluidez. 

Suceden los primeros avistamientos: 

El primer avistamiento documentado de Jack se produjo en 1837, cuando una noche un hombre iba de regreso a su casa tras culminar su jornada de trabajo. En el camino, vio como una extraña figura de aspecto demoníaco saltó con facilidad las cercas del cementerio. 

Meses después, una joven de nombre Mary Stevens, afirmó haber sido atacada por una figura misteriosa que saltó hacia ella desde un callejón en penumbras. El agresor la inmovilizó sujetándola fuertemente entre sus brazos y comenzó a rasgarle la ropa mientras la besaba y le tocaba el cuerpo con sus puntiagudas garras, que según el relato de la joven eran «heladas como las de una cadáver». La figura huyó velozmente cuando vecinos del lugar se acercaron a ayudar a la joven, después de escuchar sus gritos implorando auxilio.

En 1855, en Devonshire unas extrañas huellas aparecieron sobre la nieve después de una larga ventisca. Las pisadas no correspondían a ningún ser viviente conocido, pues eran demasiado grandes para ser de una persona y parecían ser una combinación entre la pisada de un hombre con un animal. Estaba por todas partes, incluso en las paredes y los tejados. Los habitantes de la zona estaban seguros de que eran pisadas de Jack el Saltarín. 

30 años después el monstruo reaparece: 

En 1885 Jack hizo acto de presencia en un puesto de vigilancia de la guardia de Aldershot, en al altas horas de la noche. Los soldados lo detenieron preguntándole su identidad, a lo que respondió diciendo que “Jack”, se dio media vuelta y se retiró pegando saltos. Los soldados dispararon a matar al ver que hizo caso omiso. Jack se detuvo un instante, se giró hacia ellos y exhaló llamas color azul intenso. Tras esto, siguió avanzando.

jack el saltarín


En 1877 sucede algo increíble, los habitantes de Lindsey rodearon a Jack. A pesar de sus esfuerzos, el misterioso ser logró escabullirse subiendo a los tejados pegando asombrosos saltos.

El último avistamiento conocido ocurrió en 1938, año en que Jane Alsop, una jovencita de 19 años, fue atacada en la entrada de su casa por una entidad desconocida que vestía ropas brillantes, una capa y tenía una luz sobresaliente en el pecho. Jack tomó a la joven del brazo y la soltó cuando su familia llegó a ayudarla tras escuchar sus gritos. Inmediatamente se marchó, no sin primero quemar el rostro de la chica exhalando un peculiar gas azulado. Los hermanos de la joven dijeron que −mientras se marchaba− la capa de Jack se había caído al suelo y que la propia sombra del monstruo la devolvió nuevamente a su espalda.

 ¿Qué te ha parecido esta curiosa historia documentada por la propia policía británica? Este enigmático ser es tan famoso por aquellas latitudes que incluso ha protagonizado varias obras de ficción y aparecido en videojuegos.

sábado, 2 de mayo de 2020

Íncubos y súcubos: demonios que nos seducen en los sueños

Según las leyendas occidentales, los íncubos y los súcubos son demonios que asumen la forma de hombres −en el caso de los íncubos− y de mujeres −en el caso de los súcubos− con el objetivo de introducirse en los sueños y las fantasías de las personas, para tener relaciones sexuales con ellas.

Las características y la forma de actuar de ambos −súcubos e íncubos− es única y diferente.

En el caso de los íncubos (el demonio que toma forma de hombre), se dice que poseen contra su voluntad a las mujeres con que copulan, posándose encima de ellas mientras duermen y forzandolas a entrar en un estado de parálisis en el que serán testigo del acto sin poder oponer resistencia.

Algunos relatos antiguos sostienen que los íncubos pueden identificarse por tener genitales inusualmente helados. El propósito de sus asaltos sexuales sería alimentarse con la energía corporal de la víctima y fecundar su vientre con un feto suyo que, de llegar a nacer, se convertiría en un ser humano con poderes sobrehumanos. Tal es el caso del mago Merlín, que en algunas versiones de la leyenda es descrito como el hijo de uno de estos demonios con una prostituta o −en otras versiones− una monja.



En cuanto a los súcubos (el demonio que toma forma de mujer), son descritos como mujeres de gran sensualidad y una belleza resplandeciente, que se infiltran en los sueños de los varones y los seducen con facilidad. En algunas representaciones se les da también rasgos demoníacos, como ojos de reptil, una cola con la punta en forma de triángulo, colmillos o serpientes enrolladas en el cuello y otras partes del cuello.

Las leyendas respecto a los súcubos dicen que su objetivo es robar la sangre o la energía de vida del hombre con el que copulan, la cual les sirve como alimento. Y  que al concluir el acto sexual dejan a su víctima embelesada y casi enamorada, con dificultades para olvidar el encuentro.

Las creencias espirituales en torno a los íncubos y súcubos sostienen que después de mantener relaciones sexuales con estos demonios, la salud de la persona se ve disminuida y deteriorada hasta incluso llegar a perder la vida.

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