miércoles, 16 de febrero de 2011

El fantasma de la ópera

El teatro de la Ópera construido por Charles Garnier encierra en sus subniveles todo un sistema de bombas hidráulicas que evitan la subida del nivel freático de aquellas aguas provenientes del río Senna. Existe así un subsuelo inundado donde viven varios ejemplares de peces ciegos. Fue ese el ambiente en el que el escritor Gastón Leraux se inspiró para producir su novela ‘El Fantasma de la Ópera’.


La historia es ficticia pero se ha basado en algunos hechos reales que sucedieron en ese edificio, y todavía se cree que hay un fantasma deambulando en algunas óperas...


Erik es el nombre del protagonista, una persona que desde pequeño ha sufrido una deformación aberrante en su cara con la cual ha ganado el rechazo no solo de la sociedad sino también de sus padres. Huyendo junto a unos gitanos, sus dotes para el canto y las artes le valió la fascinación por parte del Sha de Persia quien le facilitó su mudanza hacia el país asiático. Allí desarrolló sus dotes para la arquitectura sirviendo para el Sha. Cuando sus servicios dejaron de ser útiles el monarca ordenó matarlo, pero este huyó antes. Nuevamente en París y ahora con mucho dinero Erik, en la ficción, diseñó el teatro. Allí realizó su refugio en los túneles y laberintos subterráneos inundados del edificio. Mantenía su reclusión social a base de sustos, amenazas, chantajes y asesinatos bajo el seudónimo de “El fantasma de la Ópera” . Poseía su propio camerino desde donde veía las obras, servido siempre por la misma camarera. Posteriormente se enamoró de la señorita Cristina Daaé y le ayuda a mejorar su técnica vocal disfrazado de ángel, pues el difunto padre de Cristina le prometió enviar un ángel que le ayude luego de morir. Tras un triángulo amoroso, el fantasma secuestra a Cristina cuando se entera que ella había decidido huir en secreto con Raúl, su prometido. Raúl acude a salvarla pero Erik lo reduce y encadena. Cristina elige casarse con el fantasma para evitar una catástrofe y acepta un beso suyo en la frente sin asco. El fantasma era tratado por primera vez como una persona común, ante la felicidad que esto le produjo decide perdonar a la pareja y dejarles huir. Tres semanas más tarde Erik, el fantasma, fallece. Años más tarde junto a su esqueleto encuentran el anillo que le había dado a Cristina, lo que indica que ella cumplió su promesa de volver para enterrarlo con él.


La historia de "el fantasma de la ópera" ha sido filmada en varios films a lo largo de la historia del cine, llegando a tener films de muy buena calidad (otras no tanto).

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